¿Qué se necesita para realizar apicultura ecológica?

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20 mayo, 2021

Para poder realizar apicultura ecológica las colmenas deben colocarse en áreas que aseguren fuentes de néctar y polen constituidas esencialmente de cultivos ecológicos o, en su caso, de vegetación silvestre, o cultivos gestionados de forma no ecológica que solo hayan sido tratados con métodos de bajo impacto medioambiental. Las colmenas también deben encontrarse a suficiente distancia de fuentes que puedan contaminar los productos apícolas o dañar la salud de las abejas. Esta distancia es regulada por la normativa europea para la producción ecológica en una radio de tres kilómetros alrededor del asentamiento, en el caso de realizar trashumancia todos los asentamientos deben cumplir estos requisitos.

En cuanto al manejo de las colmenas, el material con el que estén hechas debe ser de origen natural y que no comporte riesgo de contaminación para el ambiente o para los productos obtenidos de la apicultura, cuando se renueve la cera de los cuadros la nueva debe proceder de colmenas ecológicas. La recolección de miel no se puede realizar de panales con crías y durante este proceso no se pueden emplear repelentes químicos de síntesis.

La alimentación de las abejas se debe hacer con la miel y polen de la explotación, por lo que se deben dejar reservas de estos productos para pasar el invierno, sólo en caso de que esté en peligro la supervivencia de las colmenas (debido a las condiciones climáticas) se permitirá la alimentación artificial con los siguientes productos ecológicos, miel de otros colmenares, jarabe de azúcar o azúcar.

Para que los productos de la apicultura (miel, polen, propóleo,…) puedan comercializarse como ecológicos las colmenas deben cumplir con los requisitos de ubicación y alimentación durante un periodo mínimo de un año.

El control de plagas y enfermedades debe basarse en medidas preventivas y la limpieza y desinfección de los colmenares, para ello se puede emplear el hidróxido de sodio o tratamientos térmicos como el vapor de agua o la llama directa. En el caso de que, a pesar de las medidas preventivas no sean suficientes las colmenas deben ser tratadas con productos que estén autorizados para el tratamiento de las colmenas según la normativa general. En el caso de aplicar este tratamiento, las colmenas afectadas deben separarse del resto y una vez finalizado el tratamiento se debe sustituir toda la cera por cera nueva procedente de la apicultura ecológica y las colmenas deben iniciar un nuevo periodo de conversión de un año.

En caso de infección por Varroa destructor, se puede utilizar ácido fórmico, ácido láctico, ácido acético y ácido oxálico, así como mentol, timol, eucaliptol o alcanfor; en el caso de usar estos productos no sería necesario un nuevo periodo de conversión.

Medidas de control de las explotaciones apícolas

El apicultor ecológico debe disponer de un asentamiento que cumpla con los requisitos expuestos al principio y comunicar su ubicación al CAERM, el auditor del CAERM mediante revisión de la cartografía digital y la visita a la zona verificará que la ubicación seleccionada se encuentra en una zona donde las principales fuentes de polen y néctar son de cultivos ecológicos o de vegetación silvestre en un radio de tres kilómetros. De forma periódica, como mínimo una vez al año, se realizará una auditoría a la explotación en la que se verificarán los siguientes puntos:

  • Mantenimiento de las condiciones de cultivos en el radio de tres kilómetros.
  • Alimentación empleada en las colmenas, en su caso, comprobando el tipo de producto, las fechas y las colmenas a las que se le ha suministrado esta alimentación.
  • Si se han empleado medicamentos veterinarios, y en su caso que se han cumplido con las condiciones de aislamiento y renovación de cera.
  • Que, en el caso de trashumancia, las colmenas se han trasladado sólo a asentamientos que cumplen los requisitos y se encontraban certificados.
  • Rendimientos obtenidos en las producciones obtenidas en la explotación apícola.
  • Toma de muestras de miel, cera u otros productos apícolas para verificar la no utilización de productos no autorizados (acaricidas, insecticidas, antibióticos, etc.) o existencia de contaminación.